AGRO AMBIENTAL: LA ECONOMÍA COLABORATIVA DESDE EL CONTEXTO AGRARIO
LA ECONOMÍA COLABORATIVA DESDE EL CONTEXTO AGRARIO
La economía colaborativa está instalándose, paulatinamente, en la sociedad como un nuevo modelo social, cultural, económico e inclusive legal, fomentado por un cambio en múltiples valores. Es un
hecho, que la economía colaborativa ha llegado con fuerza, con anhelos de cambiar muchas cosas y todo parece señalar que nos encontramos frente a un fenómeno destinado a persistir y a ampliar
sus horizontes en la economía social, como también en el sector de producción donde forma parte de la agricultura y ha sido históricamente, proveedora de alimentos a la ciudades, generadora de empleo en el sector rural y portadora de prácticas productivas respetuosas del medioambiente y la economía social. Los cambios introducidos por la economía colaborativa han supuesto un impacto profundo en nuestra sociedad, al pasar de una economía en la propiedad basada en el uso o el acceso a los bienes y servicios. Es la complementación favorable desde un enfoque renovador, social, ecológico y económico. El objetivo principal de este escrito es ver en qué se ha convertido este movimiento en la actualidad desde el contexto agrario y sus viables potencialidades.
La economía colaborativa representa: “el nacimiento de nuevos modelos empresariales del siglo XXI y de los consumos colaborativos en los que, gracias a las nuevas tecnologías, se alcanzan en bienes y servicios de formas más eficientes justificados en la solidaridad, la cooperación y el trabajo colaborativo, el marketing de afiliados y el marketing de referidos generadores de economías digitales por el consumo colaborativo que no se pueden generar en los medio tradicionales, pero sí en la era de la globalización y la información y medios digitales.
La actividad agraria está muy presente en esta economía colaborativa, marcada por la búsqueda de beneficio, pero en muchos casos se le añaden otros valores; como el poder generar recursos económicos entres los sectores, así, por ejemplo, el campesino puede beneficiarse de ingresos del sector de producción y comercio digital, lo que no es posible en el comercio convencional por la cantidad de intermediarios que encarecen el bien o el servicio, siendo esto generador de la especulación que afecta al mismo productor, trasformador y comercializador a toda la sociedad.
La agricultura y la economía colaborativa.
Las actividades económicas de agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca representan la tercera actividad económica de mayor importancia en el sector de la economía colaborativa, identificando un
crecimiento sostenido en los últimos 5 años; sin embargo, dicho crecimiento, ha estado por debajo del promedio de creación de nuevas cooperativas en el país con fundamento en el trabajo colaborativo, el
marketing de afiliados, el marketing de referidos, el consumo colaborativo, que generen economías colaborativas del siglo XXI digital.
La solidaridad, la cooperación, el trabajo colaborativo y la educación en formas de producir a través de las redes de personas, las redes empresariales, la transversalizaciones de los sectores, en especial del
comercio digital, el consumo colaborativo, el trabajo colaborativo, la fidelización y el marketing de afiliados son la base de la economía colaborativa. Los negocios sin medios digitales, comercio asertivo,
publicidad asertiva y compensación por su consumo en fidelización, no tienen ni tendrán éxito dentro de esta nueva economía. Es así como es posible aseverar que uno de los elementos claves para el
funcionamiento de los emprendimientos de economía colaborativa es la compensación por su trabajo colaborativo solidario.
El acceso a financiamiento de proyectos de economía colaborativa en el área de la agricultura es uno de los principales desafíos a los que se deben enfrentar los agricultores. Se tiene como agravante que no se conocen bien las figuras asociativas de las cooperativas; además, que el apoyo por parte de entidades públicas hacen mas asistencialistas a las entidades sin ánimo de lucro como las asociaciones y corporaciones, si no se les enseñan a hacer cosas diferentes, para lo cual se necesita pensar
diferente, las cooperativas por sus partes y su ley de emprendimiento les instruye a que emprendan, para emprendan, y escojan o gesten en modelos empresariales mas productivas y competitivos para cual se hace necesario que sean modelos empresariales que puedan transversalizar con los sectores de forma integral como lo hacen las cooperativas multiactivas o integrales y por medios de bancos de proyectos lo que no la hace contar con un respaldo económico suficiente por la cooperación
economías colaborativa que genera la solidaridad, cooperación, el trabajo colaborativo y en especial el comercio digital, donde los recursos compartidos, el conocimiento, los aportes compartidos dinamizan las pequeñas economías como las agrícolas, donde los productores pueden ser beneficiarios del crecimiento exponencial de la económica colaborativa.
Economía colaborativa desde el contexto agrario que promuevan el desarrollo de la agricultura acompañando a la comunidad campesina para fortalecer el emprendimiento, la economía, la tecnología y la cultura desde el campo. Existe la necesidad y falta de políticas gubernamentales sobre la gestión de la economía colaborativa, lo que conlleva a un retraso en el desarrollo del sector agropecuario, su
competitividad y sostenibilidad y contribución a la economía de las regiones. La necesidad de promover y fortalecer la economía colaborativa en el sector agrícola es fundamental, ya que, a través del
trabajo colaborativo y en comunidad se fortalece el desarrollo de las regiones, se facilita el acceso a los recursos, y al desarrollo de una nueva economía más justa entre los modelos empresariales, y los nuevos
consumidores inteligentes que hacen de su consumo un activo, lo que antes no era posible en el siglo XX.
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